Resúmenes IV Seminario de filosofía e historia de la ciencia

IV Seminario de Historia y Filosofía de la Ciencia
Universidad de Antioquia

Plegable IVSeminario

Plegable IV Sem 2

Miércoles 15 de abril
Lugar: Auditorio Torre de la Memoria, Biblioteca Pública Piloto

8:00-12:00
Aula Abierta
Filosofía y ciencias cognitivas
Santiago Amaya
Universidad de Los Andes
samaya@uniandes.edu.co

Filosofía de la biología
Lugar: Auditorio 1, piso 2, Edificio de Extensión Universidad de Antioquia

2:30-2:45
Apertura

2:45-3:30
Aspectos polémicos de la sexualidad humana: ¿comportamientos culturales “aberrantes” o elementos biológicos de nuestra especie?
Iván Darío Soto
Instituto de Biología
Universidad de Antioquia
ivandariosoto@hotmail.com

Algunos comportamientos humanos como la homosexualidad y la poligamia son altamente controversiales y sujetos a recriminaciones morales dependiendo del entorno social y la cultura. Incluso desde una mirada Darwinista clásica, la homosexualidad podría considerarse como una paradoja de la naturaleza al truncar la reproducción, elemento fundamental para la sobrevivencia de los linajes y nuestra permanencia en la Tierra. No obstante, en esta charla exploraremos la homosexualidad y la poligamia en otras especies, especialmente en nuestros parientes más cercanos, para intentar comprender los orígenes y la evolución de algunos comportamientos considerados frecuentemente como aberrantes en la especie humana. Con esta aproximación procuraremos no sólo entender el significado biológico de dichos comportamientos sino también avanzar en el proceso de auto-reconocimiento e identificación de aquellas características que nos definen como seres humanos.

3:30-4:00
Epistemología evolucionista: un diálogo entre antropología y epistemología
Lina Marcela Cadavid
Fundación Universitaria Luis Amigó
marcecadavid26@yahoo.com

Esta ponencia tiene como propósito discutir cierta perspectiva crítica de la antropología hacia la comprensión de ciertos comportamientos humanos o culturales desde la evolución biológica, a través de la discusión de algunos de los argumentos que presenta Tim Ingold contra este tipo de abordajes en su artículo titulado “El forrajero óptimo y el hombre económico”, con el propósito de advertir cierto sesgo conceptual desde el discurso antropológico hacia los discursos que retoman la teoría de la selección natural como un marco teórico válido para pensar la relación naturaleza-cultura.

4:00-4:30
Café

4:30-5:00
Importancia y trascendencia de la forma en los seres vivos
John Jairo Ramírez
Instituto de Biología
Universidad de Antioquia
johnra77@gmail.com

Las formas rigen el mundo y se manifiestan fenoménicamente en diferentes lugares del espacio y del tiempo. Para una ciencia físico-natural como la biología, las formas han de volverse tangibles, concretas y ordenadas ya que cada una de ellas es en sí misma un sistema. Y aunque ninguna es estática, pues todas devienen en ajuste a la segunda ley de la termodinámica y al devenir de Heráclito, para entenderlas las hemos convertido en objetos/cosa ‘reales’ y hemos creado métodos de estudio para dilucidar patrones que llamamos leyes y teorías. ¿De dónde surge ese orden exterior, apreciable, concreto y consistente que observamos en ellas? Para la civilización occidental las primeras respuestas surgieron en la Jonia presocrática con Tales de Mileto, Empédocles, Anaximandro, Pitágoras, entre otros. A la pregunta ¿cómo expresarla, de qué manera explicar los patrones que la rigen?, ya Platón desde sus alegorías y diálogos, y Aristóteles con su teoría hilemórfica y la relación potencia-acto intentaron responder. La ciencia también lo ha hecho aproximándose a ellas a través de la observación, la teoría o ambas, en procura de la esencia platónica, el noúmeno kantiano, la cosa en sí de Heidegger, los genes y moléculas de la biología. Las hemos afincado en conceptos, en abstracciones, en imágenes adecuadas y verosímiles echando mano del lenguaje para definirlas y re-presentarlas mediante palabras que son, en última instancia, lo único que poseemos de ellas y del mundo. Son portadoras de historia, de información y siempre nos precedieron y nos procederán: al fin, solo hay formas.

5:00-5:45
Conferencia
Juan Guillermo Hoyos Melguizo
Universidad de Antioquia

Jueves 16 de abril
Lugar: Auditorio 1, piso 2, Edificio de Extensión Universidad de Antioquia

Filosofía de la mente

9:00-9:45
El carácter egocéntrico de la percepción
Ignacio Ávila
Universidad Nacional de Colombia (Bogotá)
iavilac@unal.edu.co

Es un hecho bien conocido por todos que, en circunstancias normales, percibimos los objetos que nos rodean como estando en relaciones espaciales con respecto a nosotros. En este sentido, suele decirse que la percepción tiene una estructura egocéntrica. Las dificultades filosóficas empiezan, sin embargo, cuando intentamos caracterizar en detalle en qué consiste esa egocentricidad. Una concepción filosófica muy influyente al respecto sostiene que el carácter egocéntrico de la percepción está definido por las disposiciones para la acción por parte del perceptor. Esta propuesta, sin embargo, enfrenta algunas dificultades provenientes de diversos frentes. El objetivo central de esta ponencia es entonces dar algunos pasos hacia una comprensión alternativa del carácter egocéntrico de la percepción. En un primer momento, señalaré rápidamente las dificultades que enfrenta la concepción tradicional. En un segundo momento, perfilaré la concepción alternativa que propongo. Y finalmente, señalaré algunas consecuencias de esta concepción para nuestra comprensión de la intermodalidad sensorial.

9:45-10:15

Ingeniería inversa y cognición
Jonathan Echeverri
Universidad de Antioquia
jonathantyche@gmail.com

Daniel C. Dennett ha dedicado una parte considerable de su obra a concebir una aplicación de la ingeniería inversa o adaptacionismo para explicar la mente humana. El autor considera esta perspectiva como una posibilidad prometedora en el desarrollo de una ciencia que explica el funcionamiento y origen evolutivo de la cognición con todas sus funciones: percepción, pensamiento, lenguaje, conciencia, emoción, libre albedrío, entre otros. Esta ponencia examina un antecedente filosófico en las discusiones sobre la ingeniería inversa en biología y psicología evolutiva: la teoría de los sistemas intencionales. De igual forma, ilustra cómo la iniciativa de establecer conexiones entre biología y ciencias sociales ha sido fomentada por académicos de ambos escenarios disciplinares. Sin embargo, algunos autores de las ciencias sociales, que no conocen a profundidad la biología evolutiva, ignoran los debates más relevantes en este campo y, sin mayores reparos, utilizan en sus apreciaciones del comportamiento humano algunas ideas evolutivas con frecuencia criticadas. Este optimismo desenfadado supone la no existencia de criterios que permitan validar o refutar una historia evolutiva. La ponencia intenta dilucidar la presencia de estos criterios evolutivos, con el uso de la ingeniería inversa, y esboza su aplicación en la investigación evolutiva de la cognición humana. Esto sin desconocer las principales críticas al uso de este recurso explicativo que se teje en la interacción entre biología evolutiva y los estudios evolutivos de la mente humana (psicología evolutiva, antropología evolutiva y arqueología de la mente).

10:15-10:45
Café

10:45-11:15
Esquematismo y trastorno obsesivo compulsivo
Andrés Buriticá
Universidad Nacional de Colombia (Bogotá)
amburiticac@gmail.com

En la presentación se ofrecerá una caracterización del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) desde un enfoque fenomenológico. Para esto, se acudirá al argumento que Martin Bürgy presenta en «Psychopathology of Obsessive Compulsive Disorder: A Phenomenological Approach» (2005). En este texto, Bürgy realiza un análisis fenomenológico, apoyado en ideas de Jaspers, sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo, en el cual sostiene que es posible brindar una caracterización del TOC a partir de un análisis de las obsesiones. En el texto, Bürgy presenta una relación que hay entre lo que él llama obsesiones primarias y obsesiones secundarias, de manera que tal relación ayuda a comprender el TOC. Sin embargo, su análisis está más enfocado en analizar las obsesiones primarias que las secundarias. Por este motivo, el propósito del presente texto es brindar una interpretación del TOC, especialmente de lo que Bürgy llama “obsesiones secundarias”, desde un enfoque que acá se reconoce como “esquematismo”. La intención es analizar por qué se desatan las obsesiones secundarias y qué es aquello que falla cuando aparece una obsesión secundaria.
Para esto, en primer lugar, se presentará la caracterización que se realiza en el DSM-IV sobre el TOC. En segundo lugar, se expondrá el argumento de Bürgy, con el cual se clarificarán algunos problemas que presenta la caracterización que se hace en el DSM-IV del el TOC, y se desarrollará la propuesta del autor. Por último, se explicará brevemente qué es el esquematismo y cómo éste ayuda a comprender las obsesiones secundarias.

11:15-11:45
El contenido motor-intencional y las representaciones corporales
Alejandro Murillo
Universidad Nacional de Colombia (Bogotá)
luisalejandro.murillo@gmail.com

La existencia y el papel de las representaciones mentales acerca del cuerpo es quizás el tema central en los debates sobre la cognición del cuerpo. Mientras que, de un lado, los filósofos formados en la tradición analítica y algunos científicos cognitivos explican la propiocepción, el control motor, el sentido de agencia y el sentido del cuerpo ‘como propio’ en términos de representaciones acerca del cuerpo, por otro lado, un conjunto de enfoques inspirados en la noción de intencionalidad motora de Merleau-Ponty ha rechazado enfáticamente la noción de representación del cuerpo.
El objetivo de este trabajo es argumentar que la noción de intencionalidad motora involucra una forma de contenido mental sobre el cuerpo. Con este fin, el presente trabajo está dividido en tres momentos. En el primero, defenderé que lo que Merleau-Ponty muestra es que el contenido de dichas representaciones no puede ser conceptual ni auto-reflexivo. En el segundo, intentaré ofrecer una caracterización positiva de una forma de contenido mental que cumpla con estas dos restricciones. Lo anterior requerirá disipar potenciales dudas sobre su carácter intencional e indicar en qué sentido es acerca del cuerpo.
Mi hipótesis es que este contenido puede ser el que corresponde a ciertas representaciones acerca del cuerpo. De ser así, las restricciones sobre la cognición del cuerpo que plantea Merleau-Ponty serían compatibles con la existencia de representaciones mentales acerca del cuerpo.

2:00-2:45
¿Cómo auto-adscribirse disposiciones mentales?
Santiago Arango
Instituto de Filosofía
Universidad de Antioquia
santiago.arango5@udea.edu.co

No todos los estados mentales son ocurrentes ni conscientes. Dada la capacidad limitada de la conciencia y la atención humana, muchos de los estados mentales permanecen como meras disposiciones. Las disposiciones son tendencias, propensiones, inclinaciones a hacer, pensar o sentir algo. Así, por ejemplo, el análisis disposicional del deseo de no mojarme (cuando éste no es un estado mental ocurrente) consiste en considerar las diferentes tendencias conductuales que suscita este estado en un individuo; tales como sacar un paraguas, llevar un abrigo impermeable, o simplemente quedarme en casa cuando llueve. Así las cosas, la pregunta que quiero explorar en este artículo es cómo es posible para los sujetos saber acerca de estos estados disposicionales que silenciosa, pero activamente estructuran su mente. ¿Cómo puede un sujeto auto-adscribirse un estado mental no-ocurrente (i.e., disposicional)? Para responder a estas preguntas, revisaré brevemente lo que dicen algunos autores contemporáneos sobre la introspección y la auto-adscripción de estados mentales. En particular, revisaré las propuestas de Alex Byrne y Peter Carruthers. Primero mostraré que la propuesta de Byrne sólo permite dar cuenta de la auto-ascripción de estados ocurrentes y no estados disposicionales. Segundo, mostraré que aunque la propuesta de Carruthers es más flexible y puede da cuenta de la auto-adscripción de estados disposicionales, peca de anti-realista. En un tercer momento, presentaré mi modelo de auto-adscripción de estados disposicionales en términos de sentimientos metacognitivos. Y finalmente, mostraré algunas limitaciones de mi propio modelo y los demás.

2:45-3:15
El argumento del lapsus
Santiago Amaya
Universidad de Los Andes
samaya@uniandes.edu.co

En filosofía de la percepción, al menos desde Hume, existe el argumento de la ilusión. Dicho argumento es, puesto brevemente, el siguiente. En la medida en que las ilusiones son fenomenológicamente equivalentes a las percepciones verídicas, toda percepción parece constar de dos elementos: una experiencia, la cual es el factor común con las ilusiones, y la determinación de la experiencia por un objeto o un estado de cosas independiente de la mente, la cual es el elemento diferenciador.
En este artículo, presento un argumento paralelo en el terreno de la acción, concentrándome en los lapsus de acción. El argumento comienza con una tesis de indiscriminabilidad. En términos de mero comportamiento, no hay diferencia entre un lapsus y una acción exitosa, uno que está alineado con las intenciones del agente. A su vez, dicha indiscriminabilidad puede explicarse por un factor común. En ambos casos, el agente ejecuta su intención de manera competente—lo único es que en el lapsus la acción está dislocada de las intenciones que lo motivan. De manera que, así como en el caso de la percepción, aquí también se deben distinguir dos cosas: la ejecución de la intención, lo cual es el factor común, y su correcta determinación por lo que el agente quiere hacer, lo cual es el factor diferenciador.
El argumento de la ilusión fue inicialmente propuesto por Hume como una objeción a una especie de realismo ingenuo en el campo de la percepción. El argumento del lapsus aquí discutido puede verse como una objeción a un racionalismo ingenuo defendido por varias filosofías de la acción inspiradas por Wittgenstein.

3:15-3:45
Café

Historia y filosofía de la ciencia

3:45-4:15
Aportes de la filosofía de Hume al debate del realismo científico
Jerónimo Narváez
Universidad del Valle
jeronimonarvaezcano@gmail.com

Uno de los problemas que compone el realismo científico consiste en si debemos comprender las teorías científicas como mecanismos altamente sofiticados que permiten la clasificación de los fenómenos de la naturaleza, o como teorías que reflejan estructura de la naturaleza y las causas de los fenómenos. En el marco de este problema, mi intención es mostrar que la explicación del lenguaje que se deriva de la filosofía de Hume ofrece elementos interesantes para tomar partido frente al dilema propuesto. En particular, desarrollaré la idea según la cual las palabras adquieren significado de la misma manera en la cual las reglas de la propiedad y la justicia adquieren importancia regulativa dentro de una sociedad, es decir, las reglas que determinan cuáles son las responsabilidades y compromisos de un propietario son el resultado de simbolizar comportamientos regulares y constantes; asimismo, el significado de las palabras es el resultado de simbolizar un uso constante y regular de los términos. Así pues, argumentaré que muchos de los términos de las teorías científicas toman su significado de la manera descrita y, por tanto, las teorías científicas no pueden ser reflejo de la estructura de la naturaleza, sino mecanismos altamente sofisticados que nos permiten clasificar y explicar los fenómenos.

4:15-5:00
Concordancia de las memorias de Mutis: aproximación a una interpretación del contenido
Jorge Antonio Mejía Escobar
Instituto de Filosofía
Universidad de Antioquia
jamejiae@gmail.com

Viernes 17 de abril
Lugar: Auditorio 1, piso 2, Edificio de Extensión, Universidad de Antioquia

9:00-9:45
La fragilidad de la certeza. Una hipótesis escéptica sobre la certidumbre cartesiana
Vicente Raga Rosaleny
Instituto de Filosofía
Universidad de Antioquia
vicente.raga@udea.edu.co

En la mayor parte de las interpretaciones de la obra de Descartes (1596-1650) se destaca la originalidad de su propuesta escéptica, la radicalidad de las dudas que pone en juego, así como la importancia central del primer principio, sobre el que basa su fundamentación de una filosofía y una ciencia nuevas, el cogito, resultado de la refutación de esas mismas dudas hiperbólicas.
Sin rechazar tales lecturas, nuestra interpretación pasa por traer a la luz a un autor prácticamente olvidado en nuestros días, Pierre Charron (1541-1603), cuya obra «De la sagesse» habría ejercido una notable influencia en la formación del pensamiento cartesiano. Este predicador, famoso discípulo del escéptico Montaigne e inspirador de la corriente de los “libertinos eruditos”, que florecieron entre 1620 y 1630, con miembros tan relevantes para (y críticos con) Descartes como Pierre Gassendi (1592-1655) o François de La Mothe Le Vayer (1588-1672), habría puesto en juego una propuesta de sabiduría escéptica, de corte académico (y, por ello mismo, relacionada estrechamente con nociones estoicas) que pudo influir en la formulación temprana de las ideas de Descartes.
Así pues, aun aceptando que la articulación del escepticismo cartesiano es original en su radicalidad, nos parece posible trazar un vínculo con el escepticismo académico y su contrapartida estoica, no tanto en relación con las dudas hiperbólicas como con su resultado: el cogito cartesiano. Éste guardaría en su seno una estrecha relación tanto con la epoché del sabio escéptico académico de Charron, como con la reducción o constricción del sujeto llevada a cabo en el seno del estoicismo en pro de una certeza moral, presente también en la obra del canónigo de Condom. De este modo, la certidumbre del cogito, base de toda la filosofía cartesiana y de gran parte de la moderna, tendría su origen, inesperadamente, en una disputa escéptica.

9:45-10:30
Causalidad, experimentación y certeza: leyes de la naturaleza en Isaac Newton
Sergio H. Orozco Echeverri
Instituto de Filosofía
Universidad de Antioquia
sergiohorozco@gmail.com

Entre los aportes de Newton a la ciencia moderna se destacan tradicionalmente sus tres leyes del movimiento y su ley de la gravitación universal, formuladas en los Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica (1687). Los abundantes análisis sobre los Principia en general y sobre las leyes del movimiento y de gravitación en particular contrastan con los pocos estudios históricos acerca del concepto específico de ley de la naturaleza (LN) que Newton utiliza en esta y otras de sus obras y manuscritos. Newton mismo, sin embargo, le confiere al concepto de LN un papel central cuando en el “Prefatio ad lectorem” de la primera edición de los Principia alinea su propia empresa con las tendencias modernas de “reducir los fenómenos de la naturaleza a leyes matemáticas” (Koyré & Cohen, 1976: 15). La ausencia de estudios sistemáticos sobre este concepto no es exclusivo de los estudios sobre Newton sino que se extiende, en general, a la historia de la temprana ciencia moderna y la revolución científica, cuando el concepto se convierte en el centro de la actividad filosófico-natural. Desde el artículo de John Henry (2004) en el que argumenta que el concepto de LN en sentido filosófico-natural aparece por primera vez en Descartes, quien lo toma de la tradición matemática y, para justificar su extrapolación a la filosofía natural –y poder dotarlo así de carácter explicativo- recurre a una metafísica de la naturaleza, se han publicado algunas compilaciones que pretenden avanzar en la dirección de comprensiones históricas matizadas, que eviten el carácter autoevidente del concepto y la tentación del anacronismo en un concepto que se ha identificado tradicionalmente con las imágenes modernas del mundo natural (Harrison, 2008; Daston & Stolleis, 2008; Watkins, 2013).
En el concepto de LN, tal como lo recibe y modifica Newton a lo largo de su carrera intelectual –desde su cartesianismo temprano, pasando por su inserción a la tradición experimental gracias a la correspondencia con Hooke de 1679, hasta la formulación del concepto de LN tanto en losPrincipia como en la Opticks– se pueden apreciar nuevos matices sobre temas fundamentales de la revolución científica y, en particular, sobre el alcance preciso que implica que la filosofía natural tenga principios matemáticos. El propósito de mi trabajo sobre Newton es, de un lado, esclarecer sus usos del concepto de LN, a la luz de los problemas y tradiciones disponibles para él –principalmente, del cartesianismo, las filosofías experimentales inglesas y las tradiciones mágicas y alquímicas– y, de otro lado, señalar las transformaciones que realiza sobre este concepto de raíz cartesiana en sus dos principales obras –los Principia y la Opticks. En principio, el concepto tiene dos posibles perspectivas de análisis: el primero y más explotado se vinculado con el trasfondo teológico del concepto en el que el dios legislador fundamentaría una metafísica de la naturaleza y garantizaría el carácter causal de las leyes; sin embargo, en un ámbito menos explorado, el concepto también recoge el corazón de la síntesis newtoniana de las tradiciones matemáticas clásicas (Euclides, Barrow) y modernas (Descartes y Wallis) con las tradiciones experimentales inglesas y, en particular, con la que Henry ha denominado la tradición de las cualidades ocultas. De este modo, las leyes matemáticas newtonianas no son postulados a priori sino, a sus ojos, auténticos descubrimientos en un proceso de investigación causal que revela el orden del mundo establecido y, por tanto, tienen contenido empírico.
Como conclusión de lo anterior, se puede apreciar que este concepto de LN permite afirmar como una “cuestión de hecho” (matter of fact) la existencia de las entidades postuladas en las LN, aunque se desconozcan su propiedades o cualidades o incluso su causa. Aspectos importantes de este concepto de LN se identifican tradicionalmente como legado de la revolución científica y, por tanto, su aplicación retrospectiva a Galileo, Kepler o Boyle, entre otros, constituye una clara indicación del anacronismo que resulta de la carencia de estudios históricos sobre el concepto de LN; su esclarecimiento permite, de otro lado, arrojar luces sobre la expansión y desarrollo del newtonianismo en el siglo XVIII.

10:30-11:00
Café

11:00-11:30
Los dilemas de la filosofía experimental de Bacon, Boyle y Hooke
José Luis Cárdenas
Universidad El Bosque
joselucar@yahoo.es

Contrario a la idea intuitiva de que las propuestas de Francis Bacon, Robert Boyle y Robert Hooke comparten muchas similitudes porque se desarrollan en el mismo contexto de los problemas de la filosofía natural inglesa y que con ellos se establece una idea uniforme de la naciente filosofía experimental, quiero mostrar que los desarrollos acerca del experimento por parte de estos autores no siempre coinciden, y que al compararlos salen a relucir tensiones propias acerca de los métodos, fines y expectativas de certeza a los que ellos aspiraban. Para ello se analizará temas como la relación entre la teoría y el experimento, los alcances epistemológicos de la filosofía experimental, el papel del error en los procesos experimentales y el rol de las historias naturales, mostrando que éstos se comprenden de manera diferente. Por ejemplo, si bien los tres autores comparten la idea de que el experimento debe fundamentar cualquier hipótesis, explicación, teoría o simplemente descripción, en el caso de Robert Hooke se mantiene la idea tradicional de que el objetivo de un nuevo conocimiento del mundo natural es el establecimiento de principios explicativos, ojalá apoyados matemáticamente, aspecto del que no necesariamente estarán de acuerdo Bacon y Boyle.

11:30-12:30
Las leyes de la naturaleza en la filosofía de Francis Bacon
Silvia Manzo
Universidad Nacional de La Plata
manzosa@yahoo.com.ar

2:30-3:00
Dios & la esfera del mundo: Infinitud del espacio & panteísmo en la filosofía natural del siglo XVII
Sergio Henao
Universidad El Bosque
seranhelo@gmail.com

Con el objetivo de rastrear el origen y la relación entre las ideas de un universo infinito y de la inmanencia de los principios de orden cósmico (frecuentes en la concepción científica del mundo hoy en día), en este artículo se explorará las relaciones entre la influyente cosmovisión de un espacio infinito (suscitada por Nicolás Copérnico y Giordano Bruno a finales del siglo XVI) y las consideraciones teológicas por parte de representantes de la Filosofía Natural del siglo XVII como Ralph Cudworth, Joseph Raphson, Samuel Clarke, Baruch de Spinoza e Isaac Newton. A partir de esta comparación también se puede mostrar cómo una visión científica del mundo desafía la concepción de un Dios personal y trascendente, pero no excluye todas las formas de pensamiento religioso.

3:00-3:30
Heisenberg y las causas del fracaso del proyecto alemán de la construcción de la bomba atómica
María Henar Lanza
Universidad del Atlántico
mariahenarlanza@mail.uniatlantico.edu.co

Werner Karl Heisenberg ha pasado a la historia principalmente por tres razones: I) por ser el creador de la mecánica cuántica, lo que le valió el Premio Nobel de Física en 1932, II) por haber enunciado el principio de incertidumbre, que afirma que no podemos conocer simultáneamente la posición y el momento de una partícula, y III) por haber sido reclutado por el partido nacionalsocialista durante la II Guerra Mundial para dirigir el proyecto de construcción de la bomba atómica en el instituto Max Plank de Berlín.
Lejos del discurso habitual que, alejado de los hechos, suele servirse del condicional, esto es, lo que podría haber ocurrido en caso de que los nazis hubieran dispuesto de un arma nuclear, este trabajo se ceñirá única y exclusivamente a lo que sí tuvo lugar de facto con el fin de:
A) intentar identificar las razones por las que fracasó el proyecto científico germano;
B) mostrar las divergencias que hay entre dichas razones y las aducidas por Heisenberg para explicar el mismo hecho en sus escritos sobre la responsabilidad socio-política del investigador.
Para ello nos centraremos en el análisis de las obras de Heisenberg, correspondencia, comunicados, textos de conferencias y transcripciones de grabaciones de audio tanto del periodo bélico como de los años inmediatamente anteriores y posteriores.

3:30-4:00
Café

4:00-4:30
Relativismo y subdeterminación de las redes internas
Ángel Rivera
Universidad Nacional de Colombia
Universidad de San Buenaventura
angelrivera32@gmail.com

En esta ponencia, se defiende un relativismo parcial ente redes internas (RD) que no se comprometa con ninguna noción de inconmensurabilidad (empírica o semántica). Tal relativismo escaparía a las críticas de Davidson (1974) al dualismo esquema-contenido, pues no se compromete ni con esquemas conceptuales, ni con la carga teórica de la observación, ni con la intraducibilidad entre lenguajes.
Una RD es un conjunto de creencias cuyas condiciones de verdad y justificación no van más allá de la red misma. Pero las RD pueden compartir un background de creencias. Así, primero, se defenderá el molecularismo intencional u holismo parcial. Si éste es posible, el contenido de algunas creencias relacionadas entre sí no dependería más que de las conexiones entre tales creencias. Esto permite postular la existencia de RD.
A continuación se mostrarán cuáles son las condiciones necesarias y suficientes para que un relativismo como el que se propone tenga lugar: hay relativismo si y sólo si dos RD 1) están subdeterminadas empíricamente a nivel local —y no global como defiende Quine— y 2) están subdeterminadas doxásticamente. La tesis que se propone a propósito de la subdeterminación doxástica afirma que dos RD están subdeterminadas doxásticamente si son incompatibles entre sí, pero compatibles con el background—.
Finalmente, se muestra cómo esta postura no supone la intraducibilidad entre lenguajes. Si no hay intraducibilidad, no hay condiciones de individuación de esquemas conceptuales. Así, el relativismo de RD supera las críticas de Davidson al dualismo esquema-contenido no porque vuelva a la inconmensurabilidad, como los relativistas clásicos, sino porque desecha justamente tal noción.

4:30-5:00
Kant: condiciones a priori de las ciencias de la vida
María Elvira Martínez
Universidad de La Sabana
maria.martinez1@unisabana.edu.co

Ya Kant en pleno siglo XVIII aporta las primeras piedras de lo que en el siglo XX se reconocerá como filosofía de la ciencia. De hecho, su tarea crítico trascendental busca responder a la pregunta de ¿cómo es posible el conocimiento científico?
Ciertamente, para responder esta pregunta tiene a su vera el paradigma de la Física de su tiempo. No en cambio, el de unas posibles “Ciencias de la vida”, las cuales han venido cobrando vigencia durante la segunda mitad del siglo XIX y todo el siglo XX.
No obstante, en este amplio horizonte, la pregunta por la vida –o por las “condiciones de posibilidad” de unas Ciencias de la vida, no fueron objeto del trabajo filosófico kantiano, al menos de modo directo y explícito.
Sin embargo, mi trabajo pretende mostrar, de modo introductorio:
a) Que hay propuestas kantianas claras acerca de lo que podrían llamarse “condiciones a priori” de las “Ciencias de la vida”.
b) Que estas propuestas subyacen (unas veces de modo explícito, otras de modo implícito) en corrientes y en discusiones actuales de epistemología de las ciencias de la vida.
c) Que en todo caso, las discusiones epistemológicas sobre “reduccionismo – no reduccionismo” reciben luces desde lo que sería la propuesta kantiana sobre las ciencias de la vida.

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