Mind-wandering is unguided attention: accounting for the “purposeful” wanderer
Irving crítica dos concepciones destacadas de la divagación mental (mind-wandering). La primera, popular en el ámbito de las ciencias cognitivas, dice que es un pensamiento no relacionado con la tarea (Task-unrelated thought) (Irving, 2016). La segunda, propuesta por Thomas Metzinger, dice que es un estado mental carente de control metacognitivo (Metzinger, 2013). El principal problema es que existe un sentido amplio y otro estrecho de ambas concepciones que impide caracterizar con precisión la naturaleza de la divagación mental (Irving, 2016).
El sentido estrecho de la primera prohíbe que la divagación mental verse sobre una tarea en curso o un objetivo personal (Irving, 2016); sin embargo, contra esto es plausible presentar contraejemplos semejantes: mientras un músico toca una canción, su mente podría divagar acerca de sí mismo cautivando al público. De otro lado, el sentido estrecho de la segunda prohíbe que existan casos de divagación mental en donde se conserve el control metacognitivo; pero, de ser así, por qué hay ocasiones en las cuales los agentes se percatan de que están en ese estado y permiten que el flujo de pensamientos continúe por algunos instantes antes de detenerlo (Irving, 2016).
Ahora bien, en ambas, el sentido amplio sugiere la misma dificultad: son concepciones que pueden extenderse a otros estados mentales distintos a la divagación mental. Por ejemplo, durante un estado de rumiación la mente se dirige a un curso de pensamientos reiterativos no relacionados con la tarea y carentes de control metacognitivo, pero la rumiación y la divagación mental no son lo mismo; luego, aquellas concepciones no son suficientes (Irving, 2016).
Ante este panorama, Irving propone que es más adecuado concebir la divagación mental en términos de una atención no guiada que en ocasiones está motivada por los objetivos personales (Irving, 2016). Esto superaría el problema porque admitiría por igual que la divagación mental podría versar sobre una tarea en curso o un objetivo personal, incluso conservando el control metacognitivo; y porque distinguiría el fenómeno de otros similares en tanto estos serían formas de atención guiada.
No obstante, esta propuesta suscita la siguiente cuestión: ¿qué diferencia hay entre la divagación mental y otros estados mentales como el soñar despierto (daydreaming) y el sueño nocturno?, teniendo en cuenta que en estos casos se presentan dos facetas: una guiada y otra no-guiada. En el primero, cuando el agente se encuentra fantaseando sobre algún tema de forma deliberada, o bien, espontáneamente; y en el segundo, cuando toma conciencia de lo que ocurre en el sueño y a veces puede controlar su contenido, o bien, cuando en su mente hay un tránsito sucesivo y prácticamente libre de recuerdos, representaciones, sentimientos, etc., (Christoff et al., 2016). Es decir, ¿podría presentarse la divagación mental como un componente subsidiario de otros estados mentales o, por el contrario, es un estado mental completamente diferente?, y de ser así, ¿qué lo diferencia de otros estados mentales con ambas facetas, la guiada y la no-guiada?
Referencias
Christoff, K., Irving, Z. C., Fox, K. C. R., Spreng, R. N., & Andrews-Hanna, J. R. (2016). Mind-wandering as spontaneous thought: A dynamic framework. Nature Reviews Neuroscience, 17, 718-731. https://doi.org/10.1038/nrn.2016.113
Irving, Z. C. (2016). Mind-wandering is unguided attention: accounting for the ‘‘purposeful’’ wanderer. Philosophical Studies. https://doi.org/10.1007/s11098-015-0506-1
Metzinger, T. (2013). The myth of cognitive agency. Frontiers in Psychology, 4, 931-XXX. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2013.00931