El Instituto de Filosofía y el Instituto de Biología de la Universidad de Antioquia invitan cordialmente a la comunidad académica a la cátedra abierta sobre filosofía de la biología, la cual tiene una agenda de conferencias del 1 de marzo al 19 de julio del 2021, todos los lunes (y algunos martes) de 2:00 pm a 4:00 pm.
La conferencia de clausura “la naturaleza humana y el debate sobre el biomejoramiento humano” estará a cargo de Antonio Diéguez Lucena (Universidad de Málaga). Podrán ver las conferencias a través del Facebook live del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia: https://www.facebook.com/institutodefilosofia.udea
Los invitamos a seguir la programación de la cátedra abierta en el siguiente link: https://estudiosciencia.wordpress.com/eventos-y-actividades/catedra-abierta-filosofia-de-la-biologia/

Es realmente grato escuchar dictar esta conferencia al profesor Antonio Diéguez. Siempre temas impecablemente expuestos y, además, interesantes. En su artículo «Transhumanismo: entre el mejoramiento y la aniquilación» Diéguez realiza una síntesis de los temas más relevantes con los que se topa aquel que pretende incursionar en el transhumanismo. De este, diferencia dos tipos: el cultural y el tecnocientífico. Y de este último nombra dos modalidades: la enfocada en la inteligencia artificial y la enfocada en la biotecnología. Veo que el tema de la conferencia se enmarca, pues, en esta última modalidad. Por una parte, se menciona que para algunos de los críticos del transhumanismo existe una propiedad fundamental de los seres humanos que impone límites estrictos a lo que puede legítimamente hacerse con ellos, como la inviolabilidad de la naturaleza humana, que se considera sustento de nuestra dignidad como personas. Se defiende la idea de que cualquier modificación radical a esa naturaleza sería destruir las bases mismas de nuestra dignidad. Por otra parte, el transhumanismo no concibe la idea de una naturaleza humana. Los transhumanistas concluyen que la evolución nos enseña que la naturaleza humana es una superstición que no es sostenible por razones científico-filosóficas. Realmente tengo mis dudas e interrogantes con esas dos conclusiones. ¿Decir que el postulado de la naturaleza humana no se sostiene por razones científico-filosóficas no sería caer en una especie de naturalismo? Si lo anterior es afirmativo, ¿acaso no se estaría desmeritando un enfoque o visión más social? ¿Podemos prescindir en este caso de aquellos estándares y valores que hemos creado como sociedad por el hecho de que se le debe dar primacía a los fenómenos naturales? ¿Son supersticiones las convenciones sociales que hemos creado para regularnos? Son algunas de las inquietudes que me surgen a partir de este interesante tema. Sin duda creo que el delimitar los conceptos tratados puede traer mucha más claridad sobre el asunto.