Herramientas cognitivas

J. Sebastián Mejía Rendón
Jsebastian.mejia@outlook.com
Instituto de Filosofía
Universidad de Antioquia

En una  entrevista reciente a cargo de la columnista Nora Bär, Daniel Dennett habla de la relación entre la ciencia y la filosofía,  sus próximas publicaciones, la cultura, el lenguaje y, más importante aún, sobre la consciencia. Pero no son sus próximas publicaciones o su optimismo por los avances científicos lo que es interesante de esta entrevista. A mi modo de ver, lo más interesante de dicha entrevista es la afirmación sobre las prótesis de conciencia, como las llama Bär, y la imposibilidad de que los animales no-humanos puedan valerse de ellas.
‘Las prótesis de la consciencia’ o para ser más precisos, las herramientas cognitivas son herramientas que ayudan a superar nuestras limitaciones cognitivas. Por ejemplo, la mala memoria puede ser compensada por las herramientas como el lápiz y el papel que nos ayudan a preservar una gran cantidad de información que sólo con el uso de nuestra memoria sería difícil. En este sentido, las herramientas cognitivas son una de las características que hace que nuestro cerebro difiera con respecto al cerebro de otras criaturas. Lo anterior, según Dennettt afirma en la entrevista.
Pero, no es nueva la idea según la cual sólo los humanos pueden extender sus capacidades cognitivas a través de algunas herramientas. Al parecer, algunos autores ya se habían planteado tal idea (Clark, 2006; Maglio & Kirsh, 1992; Sterelny, 2004). Por ejemplo, de acuerdo con Clark y Chalmers, el uso del lápiz y el papel en la operación de largas multiplicaciones matemáticas, el uso de las fichas en el juego Scrabble y el uso de las reglas náuticas en la navegación son algunos casos en los cuales la cognición parece extenderse más allá de las paredes del cerebro (Clark & Chalmers, 1998).
Ahora bien, estas herramientas cognitivas son un producto exclusivo de nuestra cultura. Como afirman Helen Cruz y Johan Smedt, es exclusivo de la cultura material humana la invención y el uso de herramientas que nos ayudan en nuestras tareas cognitivas (Cruz & Smedt, 2007). Por ejemplo, los registros arqueológicos muestran que los homínidos del paleolítico superior desarrollaron gran parte de su memoria episódica a través de los calendarios. Pues, ha sido a través de estas herramientas que los hombres pudieron reconocer lo cíclico de los periodos de cultivo y, así, generaron cierta idea del tiempo y de sí mismos (Marshack, 1991).
En últimas, esta entrevista a Dennett revela una idea quizá extendida entre los estudiosos de la conciencia, esto es, que sólo los humanos han desarrollado la capacidad para extender sus mentes a través de determinadas herramientas. De aquí, que Dennett afirme la exclusividad de los humanos para extender su mente a través de estas herramientas o “prótesis” y, por tanto, niegue que los animales no-humanos tengan esta capacidad. Sin embargo, tengo una ligera sospecha que me motiva a indagar a propósito de aquello que hace exclusiva esta capacidad humana ¿Acaso los animales no-humanos en la fabricación y uso de herramientas no están descargando alguna carga cognitiva en ellas? Ciertamente, esta cuestión no puede ser respondida a la ligera. Para ello, sugiero que el contacto con disciplinas como la primatología, la arqueología, la ornitología podría arrojar luz sobre esta cuestión.

Para mirar la entrevista, visite el siguiente enlace:
http://www.lanacion.com.ar/1910497-daniel-dennett-estamos-rodeados-de-herramientas-para-pensar-eso-es-lo-que-distingue-el-cerebro-humano

Referencias
Clark, A., & Chalmers, D. J. (1998). The Extended Mind. Analysis, 58(1), 7–19.
Cruz, H. De, & Smedt, J. De. (2007). How material culture extends the mind: mental time-travel and the invention of the calendar. In Proceedings of the Second European Cognitive Science Conference (pp. 232–237). New york: Lawrence Erlbaum Hove. Link 
Dennett, D. (2000). Making Tools for Thinking. In D. Sperber (Ed.), Metarepresentation: A Multidisciplinary Perspective (pp. 17–29). Oxford: Oxford University Press.
Maglio, P., & Kirsh, D. (1992). Some Epistemic Benefits of Action: Tetris, a Case Study. Proceedings of the Fourteenth Annual Conference of the Cognitive Science Society, 14, 224.
Marshack, A. (1991). The Taï plaque and calendrical notation in the Upper Palaeolithic. Cambridge Archaeological Journal, 1(1), 25–61.
Sterelny, K. (2004). Externalism, Epistemic Artefacts and The Extended Mind. In R. Schantz (Ed.), The Externalist Challenge. New Studies on Cognition and Intentionality (pp. 1–35). Berlin: Walter de Gruyter.

3 comentarios en “Herramientas cognitivas

  1. Yeison Zapata Ruiz dijo:
    Avatar de Yeison Zapata Ruiz

    Nosotros (los seres humanos) utilizamos las herramientas para extender nuestras capacidades físicas, pero sobretodo cognitivas. A estas herramientas Dennett las llama “herramientas cognitivas”. Es interesante que Nora Bär llame a esto “prótesis de la conciencia”. Coloquialmente, una prótesis es una extensión artificial que reemplaza una parte del cuerpo. ¿Y qué pasa si algo que corresponde el mundo físico interviene o hace parte en el desarrollo de nuestros estados mentales?
    La teoría de la mente extendida responde acertadamente a esta cuestión: “Si, cuando abordamos una tarea, una parte del mundo funciona como un proceso que, si se hiciera dentro de nuestra cabeza, no dudaríamos que es parte del proceso cognitivo, entonces esa parte del mundo (…) es parte del proceso cognitivo” (Clark & Chalmers, 1998, p. 8). Esto corresponde al principio de paridad, que dice que cuando se cumple una tarea cognitiva en donde interviene un objeto externo, deber ser entendido como un proceso cognitivo. No es algo alejado de la idea de “herramientas cognitivas” de Dennett. Ambas teorías se pueden ver desde la concepción de Bär: aquellas cosas del mundo físico que pueden ser “prótesis de la conciencia2 (Como es el caso de Otto y su Notebook en “la mente extendida” de Clack y Chalmers: Su Notebook es una prótesis de su memoria, ya que sufre de Alzheimer y se apoya de su Notebook para guardar y recordar información).

  2. santiagoagudelo12 dijo:
    Avatar de santiagoagudelo12

    Hola, Sebastian. Leí algunas entradas del blog. Una de las cuales me parece de gran interes es la de Óscar Sanchéz títulada: «Un poco de historia: la cognición». Me gustaría retomar un asunto de esta entrada para comentar en relación a esta que has escrito. En especifico, el asunto es el problema de los casos vagos: no hay un límite claro a partir del cual podamos definir qué es con exactitud la cognición, cuáles son sus alcances y límites. ¿La cognición se reduce al cerebro o va más allá? Y si es así, ¿hasta dónde?.

    Quería preguntarte sobre la vaguedad a proposito de las criaturas aptas para el desarrollo de la técnica. Es claro que algunos animales de sistema nervioso complejo usan herramientas, como es el caso de los simios y los cuervos. Pero parece que otros animales, con un sistema nervioso no tan complejo, también lo hacen. Este es el caso de las hormigas, que usan los medios que les proporciona el ambiente (hojas, ramas, sedimentos, etc.) para alimentarse y construir sus nidos. Entonces, la pregunta es la siguiente: parece que atribuir estados mentales en los animales con sistema nervioso complejo no es tan complicado como en el caso de los animales con sistema nervioso más «simple». Si la capacidad técnica y, más especificamente, el uso de herramientas se relaciona con cierta extensión de la mente, entonces ¿animales como las hormigas experimentan también tal extensión al hacer uso de herramientas? O, bien, ¿acaso la cognición no se extiende hasta este tipo de animales y, por tanto, hacen parte de una suerte de nivel más básico entre las criaturas?, un nivel teórico de «criaturas sin mente», algo semejante a las bacterias (por mencionar un ejemplo intuitivo).

    Me gustaría conocer tus apreciasiones. Muchas gracias.

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