La crisis teórica en psicología

David Vanegas
vanegasm.david@gmail.com
Departamento de Psicología
Universidad de Antioquia

En años recientes la psicología ha venido en un proceso de autoevaluación. Esto ha sido motivado en gran medida por los problemas en la replicación de gran parte de su literatura (Open Science Collaboration, 2015). Mientras que la mayoría ha asumido que esto se debe a problemas con los procedimientos metodológicos y estadísticos que se utilizan en la actualidad, otros han señalado una falencia aún más crítica: la crisis que atraviesa la psicología se debe a una pobreza, incluso ausencia, en lo que respecta a su desarrollo teórico (Muthukrishna & Henrich, 2019; Borghi & Fini, 2019). Este diagnóstico no es nada nuevo; grandes pensadores de la psicología como William James (Perry, 1935) y Lev Vygostky (1997) ya nos advertían desde inicios del siglo pasado de los peligros que acarrea el ignorar los fundamentos teóricos de la disciplina.

Si bien es cierto que en la actualidad la psicología no cuenta con una rama dedicada a trabajar y desarrollar sus bases teóricas, un campo especializado de la filosofía de la ciencia cognitiva sí lo ha venido haciendo: la filosofía de la psicología se ha centrado en los aspectos teóricos, filosóficos y, en general, más meta de la disciplina (Sprevak, 2016; Machery, 2010; Bermúdez, 2005; Wilson, 2005; Botterill & Carruthers, 1999). Es por ello que lo que se sugiere aquí es que si la psicología aprovechara el trabajo realizado en la filosofía de la psicología –y de manera más general, del trabajo desarrollado en la filosofía de la ciencia cognitiva (Brook, 2009; Bechtel, 2009; Dennett, 2009; Thagard, 2009; Bechtel, 2010)– esta quizás podría comenzar a hacerle frente a la crisis teórica que atraviesa.

Para comenzar, el retomar el trabajo desarrollado en la filosofía de la psicología y de la ciencia cognitiva podría permitirle a la psicología dialogar e integrarse con las demás ciencias de la mente. De este modo, además de poder aportar al trabajo altamente interdisciplinar que caracteriza a la ciencia cognitiva (Bermúdez, 2014), la psicología podría nutrirse de los avances realizados en las demás ciencias de la mente (Sprevak, 2016). También podría ayudarle a no perder de vista preguntas como “¿qué quieren decir estos resultados” o “¿qué aporta este trabajo al entendimiento del funcionamiento de la mente?” (Borghi & Fini, 2019), riesgo que siempre está presente debido a que la formación en psicología hoy se centra principalmente en los aspectos metodológicos propios de la disciplina, dejando de lado los aspectos teóricos y las preguntas fundamentales.

En relación con lo anterior, si la psicología continúa enfocándose exclusivamente en los aspectos metodológicos, se expone a limitarse al mero descubrimiento y confirmación de efectos y a dejar de lado la búsqueda y generación de modelos explicativos de los fenómenos que investiga (Muthukrishna & Henrich, 2019; Borghi & Fini, 2019). Pero si se retomara —como se ha venido sugiriendo— el trabajo realizado en la filosofía de la psicología y de la ciencia cognitiva, esto podría ayudarle a fomentar la creación y desarrollo de teorías con principios tanto predictivos como explicativos (Bechtel, 2009; Thagard, 2009; Bechtel, 2010).

Otro posible resultado del refinamiento de las bases teóricas de la psicología, quizás el más valioso, sería la generación de una relación de doble vía entre el trabajo experimental y el teórico (Muthukrishna & Henrich, 2019; Borghi & Fini, 2019). Es decir, la investigación experimental podría comenzar a repercutir de manera más directa sobre las propuestas teóricas y el trabajo teórico —realizado por filósofos empíricamente informados y psicólogos filosóficamente formados— podría generar, a su vez, hipótesis novedosas o planteadas de manera más clara, lo cual ayudaría a avanzar en el proceso de la generación de un marco teórico integrativo y coherente de lo que hasta ahora parece ser un conjunto de resultados y datos inconexos (Muthukrishna & Henrich, 2019).

Para finalizar, vale la pena aclarar que no se está proponiendo que la investigación experimental que se viene desarrollando en la psicología se deba menospreciar. Por el contrario. Dicha labor es fundamental para la disciplina. Lo que se está buscando incentivar es que se comience a dar un trabajo conjunto entre los investigadores que se enfocan más en los aspectos metodológicos y aquellos que se centran en los aspectos teóricos, como lo son los filósofos de la psicología y de la ciencia cognitiva. Quizás de este modo la psicología comenzará a superar sus limitaciones y encarar nuevos retos.

Bibliografía

Bechtel, W. (2009). Constructing a Philosophy of Science of Cognitive Science. Topics in Cognitive Science, 1(3), 548–569. doi:10.1111/j.1756-8765.2009.01039.x

Bechtel, W. (2010). How Can Philosophy Be a True Cognitive Science Discipline? Topics in Cognitive Science, 2(3), 357–366. doi:10.1111/j.1756-8765.2010.01088.x

Bermúdez, J. (2005). Philosophy of psychology: A contemporary introduction. Rutledge.

Bermúdez, J. (2014). Cognitive Science: An Introduction to the Science of the Mind (2nd Ed.). Cambridge University Press.

Borghi, A. M., & Fini, C. (2019). Theories and Explanations in Psychology. Frontiers in Psychology, 10. doi:10.3389/fpsyg.2019.00958

Botterill, G. & Carruthers, P. (1999). Philosophy of psychology. Cambridge University Press.

Brook, A. (2009). Introduction: Philosophy in and Philosophy of Cognitive Science. Topics in Cognitive Science, 1(2), 216–230. doi:10.1111/j.1756-8765.2009.01014.x

Dennett, D. C. (2009). The Part of Cognitive Science That Is Philosophy. Topics in Cognitive Science, 1(2), 231–236. doi:10.1111/j.1756-8765.2009.01015.x

Machery. E. (2010). Philosophy of psychology. In F. Allhoff (Ed.), Philosophies of the Sciences: A Guide. Wiley-Blackwell.

Muthukrishna, M, & Henrich, J. (2019). A problem in theory. Nature Human Behaviour. doi: 10.1038/s41562-018-0522-1

Open Science Collaboration (2015). Estimating the reproducibility of psychological science. Science, 349(6251), aac4716–aac4716. doi:10.1126/science.aac4716

Perry, R. B. (1935). The Thought and Character of Wiliam James. Harvard University Press.

Sprevak, M. (2016). Philosophy of the Psychological and Cognitive Sciences. Oxford Handbooks Online. doi:10.1093/oxfordhb/9780199368815.013.5

Thagard, P. (2009). Why Cognitive Science Needs Philosophy and Vice Versa. Topics in Cognitive Science, 1(2), 237–254. doi:10.1111/j.1756-8765.2009.01016.x

Vygotsky, L. S. (1997). The historical meaning of the crisis of psychology. In R. W. Rieber & J. Wollock (Eds.), The collected works of L. S. Vygotsky: Problems of the theory and history of psychology (Vol. 3, pp. 233–344). Plenum Press.

Wilson, R. (2005). Philosophy of Psychology. In S. Sarkar & J. Pfeiffer (Eds.), The Philosophy of Science: An Encyclopedia. Routledge.

6 comentarios en “La crisis teórica en psicología

  1. Pablo de Francisco dijo:
    Avatar de Pablo de Francisco

    Una aproximación necesaria a un problema que ha acompañado a la psicología desde sus más tempranas etapas. Me resulta llamativo que se cite a la ciencia cognitiva como un campo que puede brindar soluciones, teniendo en cuenta que la revolución cognitiva prometida a mitades de siglo XX no ha logrado cumplir con las expectativas que generó con su revuelo inicial; por el contrario, tras sesenta años de investigaciones, sus resultados están lejos de ofrecerle a la psicología estabilidad alguna. Respecto a esto resulta ilustrativo el artículo de Nuñez et al. (2019) publicado en la revista Nature. Si se profundiza en el debate, puede verse que incluso la salida cognitiva no es la única posible; posturas que beben de la tradición conductista han ido ganando terreno en las llamadas «disciplinas psi» y en la neurociencia: para muchos investigadores, la ciencia cognitiva está empedernida en defender variables innecesarias que entorpecen el desarrollo de teorías sólidas. La salida mentalista, en sus múltiples y a veces irreconciliables variaciones, no es la única solución. Kantor y Pérez-Almonacid son investigadores que han trabajado desde perspectivas conductuales, no-mentalistas. Por último, hay también salidas «intermedias» que valdría la pena considerar, salidas aunadas a la tradición constructivista de Piaget y Vygotsky que perviven (no sé si de manera deliberada) en trabajos de autores como Andy Clark. No es, entonces, la ciencia cognitiva, la salida a tan acuciante problema; a lo sumo, es una de tantas salidas, y no la más viable, según ciertas posturas que le hacen oposición a los modelos mentalistas.

    • Hilda Hernández dijo:
      Avatar de Hilda Hernández

      Pablo de Francisco, varias de tus afirmaciones carecen de sustento pero vayamos por partes; en primer lugar, señalas que la revolución cognitiva fue un fracaso dadas sus expectativas y promesas iniciales, pero no veo que aportes algún hecho que atestigüe tal fracaso, a lo mucho citas el artículo de Rafael Nuñez que hace una valoración negativa de la “integración», uno de los objetivos iniciales de la ciencia cognitiva. Si bien este «reto de la integración”, como lo ha denominado José Luis Bermudez, no parece haber sido superado luego de 60 años, no implica per se el fracaso de todo un campo y mucho menos implica que no haya razones para seguir trabajando desde enfoques transdisciplinares como lo atestigua el surgimiento de campos recientes que se nutren de las herramientas teóricas y empíricas de varias disciplinas (por ejemplo, la neuropsiquiatría cognitiva). El mismo Nuñez al final de su artículo más bien parece orientar su crítica a un enfoque pluralista más que a uno integrativo, pero no rechaza la ciencia cognitiva o afirma que sea, en lo particular, una disciplina o enfoque fallido. En segundo lugar, cuando hablas de «la salida cognitiva” o “la salida mentalista”, pareces no tener claro el significado del concepto de “cognición” como si este implicara solamente fenómenos mentales no observables y no tuviera nada que ver con la conducta. La apelación al “mentalismo” es típica de conductistas recalcitrantes que parten de una concepción errónea de la labor científica (como ciencia empírica al estilo positivista) y un rechazo dogmático de cualquier herramienta teórica que presuponga cierto nivel de abstracción (como si no fuera común en todas las ciencias el debate a cierto nivel teórico). Además, el concepto de “cognición», en realidad, implica el de conducta, y es un término que suele usarse para agrupar capacidades cognitivas que pueden ser estudiadas a diferente nivel de abstracción (conductual, neurobiológico, funcional, etcétera). Es decir, no hay una oposición entre lo “cognitivo” y lo “conductual” en la ciencia cognitiva sino que ésta presupone a la conducta y trata de integrarla en una explicación más robusta. Luego, cuando hablas de las diferentes “salidas” de la psicología opuestas a la “cognitiva», tampoco pareces tener claro que, en la misma ciencia cognitiva hay diferentes “salidas” y no una única “salida cognitiva” por lo que es un sinsentido ponerlo de ese modo. En la ciencia cognitiva hay una “salida” que intenta explicar los fenómenos mentales a un nivel de abstracción apelando a conceptos o jerga computacionalista (teoría representacional de la mente) y hay otras “salidas” más cercanas al conductismo radical (radical embodied cognition o enactivismo) que incluso rechazan el apelar a ciertos conceptos mentalistas o centrados en el cerebro. Y por último, a favor del artículo que criticas solo puedo decir que comparto la necesidad que expresa el autor de ampliar la labor teórica de la psicología. Considero que la psicología ha aportado y puede seguir aportando herramientas experimentales y conceptuales a otros campos, pero también puede nutrirse de lo que se ha trabajado desde otros enfoques desde la neurociencia hasta la filosofía de la mente. Esto no significa una sustitución o el abandono de la psicología, sino más bien su consolidación como un campo con bases teóricas y empíricas firmes. Esta labor es necesaria pero la veo complicadas, más cuando hay gente poco informada que critica dogmáticamente como si esto se tratara de un debate religioso y no de uno científico.

  2. Mateo Grisales Cano dijo:
    Avatar de Mateo Grisales Cano

    Me parece muy interesante la propuesta de este artículo ya que podría ayudar en la solución de un problema que veo actualmente, además de la crisis teórica que expone, la falta de credibilidad del hacer psicológico en la población general. “¿Ir a un psicólogo? ¿Para qué? Esa gente está más loca que uno y lo quieren aconsejar sacándole dinero” es una frase que se escucha con frecuencia. Pero las personas no dicen lo mismo de su médico, que por sus hábitos puede estar incluso más enfermo que ellos y aun así, no caen en esa falacia “at hominem” y toman lo que este les receta. En el fondo, esa credibilidad mayor en la ciencia médica (que puede ser muy cuestionable, pero no es el caso en este momento) permite ir más allá del sujeto que tiene la bata; pero al ver al psicólogo sin ese estatus científico, sin esas explicaciones generales sobre la conducta que den luz sobre el actuar del hombre, así como el antibiótico destruye la bacteria sin importar el sitio geográfico donde se administre, las personas suelen cuestionar vehementemente su posición, comparándolo incluso con otros psicólogos que conocen en su día a día y los problemas que estos, como seres humanos, enfrentan.
    Además, más que una ayuda, una situación común de la ciencia en el siglo XXI hunde aún más la psicología en el imaginario general, la falta de reproducibilidad de los estudios científicos. Tenemos miles de científicos estudiando igual cantidad de temas, y salvo las grandes cuestiones de la ciencia, no hay una preocupación por saber si estudios como “las personas que llegan tarde son más creativas” o “las personas atractivas sufren más depresión” tienen una base sólida. Sin embargo, estos estudios sí tienen eco en las redes sociales, compartidos por personas que cumplen dichas características, y al ser muchos de estos contradictorios entre sí por la mencionada falta de rigor, crean la idea que en la psicología “todo vale”, sólo hay que encontrar la teoría correcta.
    Por lo dicho anteriormente, considero que la propuesta de aprovechar en la psicología las reflexiones y estudios de la filosofía de la psicología es importante no sólo para superar su crisis teórica a nivel académico, sino su falta de credibilidad en el imaginario general, ya que como dice el texto “si la psicología continúa enfocándose exclusivamente en los aspectos metodológicos, se expone a limitarse al mero descubrimiento y confirmación de efectos y a dejar de lado la búsqueda y generación de modelos explicativos de los fenómenos que investiga (Muthukrishna & Henrich, 2019; Borghi & Fini, 2019)”, modelos que podrían dar la luz que la psicología necesita para aumentar la creencia de las personas en su hacer.

  3. Mariano Garcés dijo:
    Avatar de Mariano Garcés

    Otro gran problema que atraviesa la psicología, y que puede asociarse a este desconocimiento de los fundamentos teóricos y a su falta de desarrollo, es el de la delimitación practica de sus fines (el bienestar y la adaptación) desde las diferentes escuelas y campos de aplicación. Me refiero a que los mismos psicólogos, que trabajan de manera particular o en diversas instituciones, sean privadas o públicas, cada uno desde una determinada escuela psicológica (dinámica, humanista, cognitiva, etc.), dan cuenta de las repercusiones de aquella crisis teórica en la indeterminación de los fines de su labor, pues desconocen las influencias teóricas de otras disciplinas (por ejemplo de la psiquiatría y la neurología para la psicología clínica, del derecho y la filosofía para la psicología jurídica, y de la sociología para la psicología social o comunitaria) y de qué manera en éstas se funda su objeto y soportan los fines de los diferentes campos de aplicación de la psicología en que aquellos trabajan. De esta manera se desdibuja el objeto mismo de la psicología aplicada y se limitan sus fines a las demandas del capital por las que están motivadas en su mayoría las entidades que contratan a dichos psicólogos, que entonces se ven coartados en su acción.

  4. santiagoagudelo12 dijo:
    Avatar de santiagoagudelo12

    Hola, David, muy buena reflexión. Creo que es preciso un cambio en la psicología que le permita seguir nutriéndose como ciencia, pues, como bien dices, parece que se ha limitado a los aspectos metodológicos.

    De hecho, en nuestro contexto el asunto es aún más complejo: los profesionales en psiquiatría, salud ocupacional, recursos humanos y hasta los coach son opciones que se anteponen al psicólogo. Esto es una muestra de que en Colombia hasta el trabajo metodológico de los psicólogos ha perdido credibilidad. Ante este panorama mi pregunta es la siguiente: ¿Cómo podría articularse el trabajo metodológico y teorético para que la psicología pueda superar su crisis teórica y, de paso, aumentar su credibilidad como disciplina en el contexto colombiano? Es decir: ¿qué crees que podríamos hacer desde las universidades para que la formación en psicología, así como el trabajo investigativo y metodológico de los psicólogos, pueda mejorarse para tratar de salir de la crisis que afronta como disciplina y, de ser posible, también mejorar la credibilidad del psicólogo como profesional?

  5. Sergio Hoyos dijo:
    Avatar de Sergio Hoyos

    Es muy buena la reflexión porque casi toda la filosofía trata temas relacionados a la psicología- ¿En que áreas de la psicología son más prometedores los desarrollos de la filosofía? ¿Ha influido la psicología como en la respuesta de problemas filosóficos clásicos?

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